En Budapest, en la zona céntrica, los restaurantes incluyen en la cuenta un suplemento por el servicio (normalmente el 12 %). Por eso recomendamos revisar bien la cuenta antes de pagar, o preguntar al propio camarero. Si el servicio no está incluido en el total, se acostumbra dejar aprox. un 10 % de propina.
En Hungría la gente joven ya habla inglés; hace 30 o 40 años el alemán se usaba más en el sector turístico. En los lugares frecuentados por los turistas hay gente que habla español.
La red de transporte público de Budapest (líneas de autobuses, tranvías y trolebuses) es muy amplia, pero de líneas de metro la capital húngara solo dispone de cuatro. Se utiliza el mismo tipo de billete para todo el transporte público. El billete sencillo cuesta 450 HUF (equivale a aprox. 1,20 EUR), pero solo se puede utilizar una vez: no vale para el trasbordo a otra línea, hay que validar otro billete. Los billetes se venden en las taquillas del metro y en los quioscos, y hay que validarlos (picarlos) al subir al tranvía o al autobús: al subir al vehículo hay que buscar la maquinita amarilla para picar el billete. Si aparece un inspector y pide los billetes, hay que enseñárselos, y si no están validados se impone una multa de aprox. 60 EUR. Mucha gente viaja con abonos, que no hay que picar al subir al vehículo. Así que recomendamos comprar el billete y validarlo, ya que los inspectores no toleran la ignorancia del viajero.
El transporte público funciona entre las 05:00 y las 23:15. Hay también algunos autobuses nocturnos („búhos”) que circulan por las vías principales.
Hungría entró en la UE el 1 de mayo de 2004. Por razones económicas aún no se ha introducido el euro, pero en muchos lugares turísticos ya se puede pagar con euros. La moneda nacional se llama forint. Los ciudadanos de la Unión Europea pueden venir a Hungría solo con el carnet de identidad (no hace falta pasaporte).
Se puede decir que Budapest es bastante segura. Últimamente se ha reducido el número de quejas por robos de carteristas. Pero, como en otras grandes ciudades, hay que tener cuidado y llevar los bolsos cerrados. Y en la calle más turística, la „Váci utca”, conviene mirar o preguntar el precio de las bebidas alcohólicas, por si acaso quieren servir una bebida más cara.